La publicidad en televisión está viviendo una época dorada de creatividad.

Quizá porque la mayoría de los anuncios tienen más calidad, trabajo y honestidad que la programación habitual, consistente en un 40% de Realities y un 60% de programas de marujeo en los que se habla, sobre todo, de los participantes de los programas de Realities.

La publicidad, sin embargo, llega cada vez más cerca al corazón. He aquí un ejemplo, un anuncio titulado "El armario", o "la importancia de saber contar una buena historia":