miércoles, marzo 05, 2008

La alegría de vender paraguas

Mi socio y yo tenemos formas diferentes de ver las mismas cosas. Es una de las razones por la que no sólo somos buenos amigos; también formamos un buen equipo de trabajo. La productividad puede aumentar entre un 100% y un 1000% si trabajamos juntos. Es lo que se conoce como sinergia.

Una de esas cosas en que diferimos es en la compleja cuestión del negocio perfecto. A mi socio le encanta el concepto de la venta de hielo a esquimales, es decir, vender algo que el cliente quiere (pero que, en realidad, no necesita). Da menos problemas, asegura, y suele ser más rentable. Yo solía preferir lo contrario: venta de paraguas en días de lluvia: vender lo que el cliente necesita, (aún cuando no lo quiera, o ni siquiera conozca su existencia).

Y digo prefería porque, joder, es mucho más fácil vender el hielo que el puñetero paraguas. Pero mucho más. Lo he visto demasiadas veces para seguir creyendo en coincidencias. Pensando sobre ello, he llegado a la siguiente hipótesis de trabajo:


Vender el paraguas es mucho, pero que mucho más jodido, porque si el cliente no ha comprado uno todavía, con la que está cayendo, es que es gilipollas.


El caso es que he adquirido un reflejo condicionado de Paulov: cada vez que me encuentro con un cliente que:

a) Está haciendo algo mal, a todas luces.

b) Está perdiendo oportunidades de negocio a punta pala.

c) Resolver el problema sería sencillo y rápido.

Me entran sudores fríos.

Me imagino horas y horas intentado explicar porqué los paraguas son bonitos, eficaces y baratos y que, en cualquier caso, el coste se amortizaría rápidamente. Las conversaciones suelen discurrir más o menos según el siguiente patrón:

SITUACIÓN: Cliente y Paragüero, frente a frente, conversan mientras un aguacero impresionante amenaza con empaparles hasta la rabadilla.

Cliente: Y ... ¿Para que necesito yo un paraguas?

Paragüero: Bueno, está lloviendo. El paraguas evita que se moje.

C: Si, ya, pero ... la lluvia tonifica. Además, es demasiado dinero

P: En realidad, todavía no hemos hablado de dinero. Serían 3.25€ más IVA. Una caja de frenadol ya cuesta más.

C: ¿Pero... este paraguas es de Microsoft?

P: Ehm, bueno, no, no lo es. Microsoft no fabrica paraguas.

C: ¿Y sabes si tiene previsto sacar algo dentro de poco, el Microsoft Antiwater?

P: No, que yo sepa...

C: Lo que pasa es que a nosotros, la tecnología paraguas no nos convence.

P: ¿la tecnología paraguas? eh, bueno, quiero decir, la tecnología paraguas lleva mucho tiempo en el mercado, es fiable y barata. Y usted se está mojando todos los días, cuando va y cuando viene del trabajo. Por no hablar de ahora.

C: Ya, pero es que nosotros pensamos en una solución más global.

P:: ¿Cómo de global?

C: Lo que de verdad estaría bien sería un sistema de satélites artificiales, formando una constelación geosincrónica, que nos permitiera regular el clima de forma que no llueva, ni a la hora de ir al trabajo, ni a la hora de regresar.

P: Bueno, es un poco complicado, no creo que sea posible con la tecnología actual.

C: Ya, por eso estamos esperando por Microsoft.

P: Bueno, podrían usar el paraguas ahora, mientras se desarrolla la solución global, y así no empaparse cada día.

C: Si, y tirar el dinero. Cuando implantamos el Microsoft Antiwater que hacemos con su paraguas, ¿nos lo comenos con papas fritas?

< Suprimidas las tres siguientes horas de conversación >

C: Bueno, pues si eso ya le llamamos ¿eh?

Paragüero se aleja hacia el horizonte, bajo su paraguas. Mientras tanto, Cliente mira como cae la lluvia. Se suena los mocos y permanece de pie, empapándose, con su invicta sonrisa cincelada en la cara. Sus ojos sueñan con un futuro perfecto, en el que podrá controlar el clima...

9 comentarios:

jacques dijo...

Absolutamente impresionante el post. Buenísimo. Y real como la vida misma. ¿Cuánatas veces no me habré encontrado con situaciones similares a las descritas?

Jose Frechín dijo...

Efectivamente compañero, yo le hubiera vendido un protector solar, para cuando dejara de llover.

vespinoza dijo...

Ánimo

Edmundo Mantel dijo...

Sr. Ornitorrinco;

La solución al problema es subir el precio del paraguas. Dígale que no es de Microsoft "por el momento" (después de pronunciar esas palabras guarde silencio unos segundos mientras eleva una mirada extasiada al cielo); dígale que está ahora a un precio de oferta a 325,50 la unidad y con montaje, instalación y curso de iniciación gratis, que la oferta es muy muy especial y que tiene que darse prisa porque Microsoft está negociando para quedarse con la tecnología paraguas y entonces será mucho, pero mucho más cara.

Si dice que no, métale su paraguas por el culo: usted se mojará al acabar la reunión, pero la sonrisa cincelada será suya.

También puede decirle que la tecnología de Microsoft al respecto solo funciona con agua osmotizada de gotas inversas, y que eso colapsa el sistema con frecuencia. Bah, no, ese argumento no lo use, seguro que el cliente no le dará importancia.


Perfectos Saludos.

Edmundo Mantel dijo...

Por cierto, me olvidaba, ¿en este blog se pueden seguir diciendo palabrotas, o también está censurado?.


Me refiero a puta, coño, joder, mierda... y cosas por el estilo.


Perfectos Saludos.

El ornitorrinco enmascarado dijo...

Jacques: Gracias por el comentario, consuela saber que todos pasamos por esto. Consuela poco, pero consuela.

Frechín: ¿Ves? A mi núnca se me hubiera ocurrido eso.

Vespinoza: Gracias por los ánimos. De todas formas al final el catarro se lo cogió el.

Edmundo: Eeeeefectivamente, la estrategia que comenta es mucho mas satisfactoria, y seguramente para las dos partes. Con respecto al tema de las palabrotas: Joder, claro que está puñeteramente prohibido decir putas palabrotas de mierda en este jodido blog. Coño ya.

Antonio Valle dijo...

Ornitorrinco: cojonuda tu hipotesis de trabajo!

Jacques! Coño! Tu por aqui?? Que coincidencia! :-)

Ferran dijo...

Muy bueno.

Lógica, Miedo, Confianza.

Sólo se vende utilizando una combinación de los tres factores.

Si sólo te sientes cómodo con el primero, deja a tu socio que utilice los otros dos.

Julio Loayza dijo...

Después de diez años de experiencia con clientes, solo puedo decirte una cosa:

"Haber escogido la pastilla azul, Neo."

:-D