Hay una premisa que se cumple: si repites una idea, por estúpida que sea, durante un número elevado de veces conseguirás que muchos la asuman.
Por ejemplo con el caso del fútbol, durante décadas se ha elevado a los altares a los aficionados que son leales a su equipo, siendo prueba de fuego de todo forofo que se precie, el hecho de seguir al mismo en los peores momentos, o lo que es lo mismo, seguir gastando dinero cuando su juego es peor. Aunque a sus dirigentes los metan en la cárcel por corrupción.
El honor por mantenerse leal como medio de afiliación lleva un gran riesgo aparejado, el de la anulación del pensamiento crítico y del individuo dentro de la organización, que al fin y al cabo está dirigida por otros individuos.
Las organizaciones políticas nacionalistas de canarias, que en realidad son insularistas, buscan este método de afiliación vía lealtad basado en el territorio, con buenos e inquietantes resultados. Consiguen lealtad insular enfrentada con otra ínsula, lealtad canaria enfrentada con la península, y lealtad nacional contra la extranjera.
El meollo de la cuestión está en fomentar el miedo a lo ajeno, sea cercano, lejano o extraterrestre.
No hay nada honorable en guardar lealtades por razones de nacimiento, territorio, nacimiento, cultura o raza.
Por ejemplo con el caso del fútbol, durante décadas se ha elevado a los altares a los aficionados que son leales a su equipo, siendo prueba de fuego de todo forofo que se precie, el hecho de seguir al mismo en los peores momentos, o lo que es lo mismo, seguir gastando dinero cuando su juego es peor. Aunque a sus dirigentes los metan en la cárcel por corrupción.
El honor por mantenerse leal como medio de afiliación lleva un gran riesgo aparejado, el de la anulación del pensamiento crítico y del individuo dentro de la organización, que al fin y al cabo está dirigida por otros individuos.
Las organizaciones políticas nacionalistas de canarias, que en realidad son insularistas, buscan este método de afiliación vía lealtad basado en el territorio, con buenos e inquietantes resultados. Consiguen lealtad insular enfrentada con otra ínsula, lealtad canaria enfrentada con la península, y lealtad nacional contra la extranjera.
El meollo de la cuestión está en fomentar el miedo a lo ajeno, sea cercano, lejano o extraterrestre.
No hay nada honorable en guardar lealtades por razones de nacimiento, territorio, nacimiento, cultura o raza.
5 comentarios:
Yo no lo clasificaría en paridas, pues lo que has dicho es una verdad como un templo.
Tiene ud más razón que un santo. Cuando yo nací regalaban el título de canario, supongo que en otras épocas era muy complicado conseguirlo porque hay mucha gente orgullosísima del mismo (y es absurdo estar orgulloso de poseer un título que te regalan). Con el Teide me pasa lo mismo, cuando nací ya estaba terminado así que tampoco siento un especial orgullo.
Hombre vespinoza, qué alegría, salga del agujero, se le echa de menos.
Hace un tiempo en el Cicop de La Laguna, y con motivo de algunos festejos acerca de vayaustedasaberqué relacionado con el Patrimonio Histórico, y estando presente la cúpula de ati, se les ocurrió invitar a José Saramago con su flamante premio nobel debajo del brazo, para que diera una charla, y así babear y sacarse fotos junto a él.
Lo que no esperaban estos señores, es que D. José, que es mi ídolo, les fuera a pegar un repaso en contra de los nacionalismos, de la xenofobia y del racismo.
Les increpó: ¿Yo qué soy un godo? o ¿un guiri?
Fantástico Saramago.
A mi es que esto del fútbol, la verdad que nunca lo he entendido del todo. Ni eso de la lealtad a toda costa de la que hablas, que se asemeja mucho a la de los militantes del PP, ni todo lo contrario, lo de ser leal a un equipo que no es de tu tierra, ni de la de tus familiares, ni amigos. Esto es, soy del Madrid, y luego del tenerife.
No entiendo nada, por eso, prefiero La Petanca.
Efectivamente migue, donde esté la petanca que se quiten los boliches.
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